¿Cuáles son los elementos básicos de la vivienda mínima?

Las modas cambian y las necesidades también. A o largo de la historia, e incluso de nuestra vida personal, vemos como se van produciendo cambios que afectan a nuestra forma de pensar y de vivir.

En las viviendas, se pueden ver esos cambios de modas y de necesidades específicas en su decoración, pero también en su distribución y tamaños.

Sin embargo, ¿hay un mínimo para que una vivienda sea un hogar? Y si consideramos que hay un mínimo, ¿cuáles son los elementos básicos de la vivienda mínima?

¿Qué se considera vivienda mínima?

Cuando buscamos la definición de vivienda mínima, nos encontramos que es una vivienda que cuenta con todo lo necesario para vivir cubriendo nuestras necesidades básicas: comer, dormir y mantener la higiene personal.

Por lo general, se trata de una vivienda de pocas dimensiones y sin espacios desaprovechados, dónde cada centímetro cuenta.

Aparte de deber permitir cubrir las necesidades básicas, en España una vivienda mínima debe, igualmente, cumplir con unas condiciones de habitabilidad, reguladas por las comunidades autonómicas.

Estas condiciones son distintas en los diferentes países y, aunque deberían tener en cuenta las necesidades de la población para una vida digna, lo que se observa muchas veces es que responden a otros factores como el precio del suelo y el número poblacional de la zona.

Principales condiciones de habitabilidad

La superficie útil mínima para un hogar español es de 36 m2, incluyendo salón-comedor, cocina y baño. El baño debe ser independiente y no puede dar acceso a ninguna otra parte de la casa.

De estos 36 m2, el conjunto de salón-comedor y cocina debe tener una superficie mayor que 20 m2. La habitación más pequeña tendrá un mínimo de 6 m2 y, en el caso de que no sea independiente, debe ser posible independizar.

Además, debe contar con iluminación natural y ventilación, entre muchas otras condiciones de accesibilidad y sostenibilidad.

Las mini casas, ¿moda o precariedad?

Hay países, como en Estados Unidos, en los que las mini-casas son ya una realidad, e incluso una moda. Por lo menos eso es lo que podemos observar en algunos programas de televisión dedicados a la fabricación y decoración de las “tiny houses”.

Sin embargo, debemos analizar bien la situación y valorar si se trata realmente de una moda, de un modo de vida orientado a la ecología y sostenibilidad (basado en las 3R de reducir, reutilizar y reciclar), o de precariedad disfrazada.

Responder a esta cuestión no es para nada fácil. Por supuesto depende en gran medida de la realidad de cada hogar, de sus necesidades reales, sus gustos y su modo de vivir en general.

Pero no nos dejemos engañar tampoco. Las mini-casas perfectas que podemos ver en revistas están pensadas para la foto y la realidad es muy distinta.

Sin embargo, también es una realidad que, en España, la precariedad no está asociada a un tamaño de casa, sino a la necesidad de compartir piso y, en algunas ocasiones, incluso compartir habitación.

Necesidades reales, ayer y hoy

Las necesidades que tenemos, aparte de las básicas como comer, dormir y mantener una higiene personal, están muy relacionadas con nuestro modo de vida y el momento actual que vivimos.

Por ejemplo, durante el confinamiento por la pandemia, muchos españoles afrontaron el aislamiento social en un espacio cerrado de dimensiones limitadas. Es por esllo que, al finalizar el confinamiento, se pudo observar cómo aumentaron las búsquedas de casas más alejadas de las grandes ciudades y con espacios abiertos privados.

Sin embargo, la realidad más habitual de nuestras vidas no es una pandemia, sino una vida rutinaria de trabajo y fin de semana. Si olvidamos las horas de sueño, para las que es suficiente el espacio de una cama, la mayoría de nosotros pasa más tiempo en el trabajo y en la calle que en nuestro propio hogar.

Nuestra necesidad de espacio se ha reducido enormemente. Ahora utilizamos el espacio para nuestra comodidad y aficiones.

Contamos con electrodomésticos más eficientes y de menores dimensiones, algo impensable hace unos años, que reducen la necesidad de espacio en nuestra casa.

Los libros ya no son necesariamente físicos, tenemos robots de cocina con varias funciones, los ordenadores son pequeños y aunque las teles son grandes, se pueden colgar de una pared.

Elegir entre una tiny house, apartamento o chalet

A la hora de elegir nuestro hogar, debemos tener en cuenta nuestras necesidades y nuestro estilo de vida.

Un soltero no necesita el mismo espacio mínimo que una familia numerosa. Aunque eso no significa que por sus actividades no le interese tenerlo. ¡Todo es relativo!

Olvidando las condiciones de habitabilidad, si algo es cierto es que necesitamos una cocina y un baño. Además, es necesario un espacio donde descansar, ya sea para dormir o relajarse después de un día de trabajo.

Teniendo en cuenta esos datos, podremos elegir más fácilmente si nuestra opción ideal es una mini-casa, un apartamento o incluso un chalet.

Si la elección del tamaño de la casa está relacionado con un intento de ahorro financiero, hay que pensarlo bien antes de lanzarse, por ejemplo, a una tiny house. Amueblar una casa para tener todas las comodidades en poco espacio implica gastar más en muebles a medida y electrodomésticos con varias funciones integradas.

Es cierto que, posteriormente, se puede ahorrar en electricidad y calefacción, pero a costa de un desembolso inicial elevado, lo que no siempre es adecuado para un bolsillo que busque el ahorro financiero con esta opción.

Cocina y salón-comedor

Si no cocinamos, la cocina puede ser de tamaño bastante reducido. Las hay incluso dentro del propio salón-comedor, ocultas en un armario. Puede ser suficiente si compramos la comida hecha y solo necesitamos guardar la comida del día en un pequeño frigorífico y calentarla en un microondas.

Sin embargo, si el eje principal en nuestro hogar son las comidas familiares, tener una cocina de mayores dimensiones será bastante conveniente. Necesitaremos espacio para movernos y más electrodomésticos que nos apoyen al realizar las comidas.

También podemos valorar tener un espacio para comer en la propia cocina o apostar por un salón comedor acogedor para recibir a nuestros invitados.

Baño

El número de baños necesarios está muy relacionado con el número de convivientes en el hogar. Además, su tamaño debe responder a nuestros gustos personales de ducha o baño relajante de inmersión.

Extras

Aparte de lo imprescindible, cada uno de nosotros tiene sus necesidades específicas.

Quizás para unos sea importante tener un espacio para hacer ejercicio mientras que otros lo hacen al aire libre o en grupo.

¿Incluir un armario independiente o puede que sea suficiente con un armario empotrado?

¿Espacio exterior con piscina, utilizamos la de la comunidad de vecinos o incluso preferimos la pública y así socializamos?

Estos extras (y muchos otros) son los que no se incluyen dentro de las necesidades básicas de la vivienda mínima, y que seguramente no quepan en una mini-casa, y que sin embargo, pueden ser importantes para nosotros, ya sea para hacernos la vida más fácil o simplemente más felices. Debemos recordar siempre que la casa está para servirnos y no para esclavizarnos.